Marzo 2026 · 7 min lectura
Quienes llevan años practicando yoga describen sus beneficios con términos difusos: «me siento mejor», «duermo más», «estoy menos ansioso». La buena noticia es que la investigación científica de los últimos años ha puesto números a esas sensaciones.
Reduce el cortisol y la ansiedad
Varios metaanálisis concluyen que el yoga reduce significativamente los niveles de cortisol en sangre y los síntomas de ansiedad generalizada. El efecto es comparable al de otras intervenciones mente-cuerpo como la meditación o el tai chi.
Mejora la calidad del sueño
Una revisión de 2020 en Journal of Sleep Research encontró que los practicantes regulares de yoga reportan mejor calidad de sueño, menos despertares nocturnos y mayor facilidad para conciliar el sueño.
Alivia el dolor lumbar crónico
La American College of Physicians incluye el yoga entre las terapias de primera línea para el dolor lumbar crónico desde 2017. Los estudios muestran reducciones de hasta un 40% en la intensidad del dolor tras 12 semanas de práctica regular.
Reduce marcadores inflamatorios
Estudios recientes miden los niveles de interleucinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α). Los resultados son consistentes: 8 semanas de práctica regular reducen estos marcadores, con implicaciones para enfermedades autoinmunes y cardiovasculares.
Mejora el equilibrio y previene caídas
Especialmente relevante en personas mayores de 60 años. El trabajo de propriocepción, fuerza en piernas y conciencia corporal del yoga reduce el riesgo de caídas, según una revisión Cochrane de 2019 con más de 10.000 participantes.
"No necesitas creer en el yoga. Necesitas practicarlo durante ocho semanas y observar."
Mercedes Fernández